Se me olvidaba tienes dueño…
Hoy no debería estar escribiéndote, todo lo racional en mi me dice que no lo haga, mi corazón me grita que te escriba que te ruegue, que te suplique, mi cabeza me indica que no gaste ni una letra más en ti, que cada letra que te escribo es una herida mas que me hago y tu? No sabes nada, se que me lees, pero… ¿Que piensas cuando lo haces? ¿Que le escribo a quien? ¿Que piensas de la mujer que amo y no tengo? ¿Quieres que te diga lo que yo pienso de esa mujer? Que es una maravillosa tonta que tiene el amor a alcance de su mano y ni cuenta se da. Ya se, ya se, el tonto soy yo, porque tu tienes tu amor, el loco, el tonto soy yo que le ruega a una maravillosa Diosa que se digne a mirarme, a verme, que solo me sonría y seré feliz… que por lo menos sepa que la amo…
Se me olvidaba, tienes dueño…
Un feroz ogro que te tiene enjaulada en una cárcel de donde no eres capaz de ver más allá de las paredes impuestas por ti misma y tú…. Ni te enteras…
Se que tienes dueño, un tipo que no es mi amigo y a quien no le debo ninguna lealtad, lealtad me debo conmigo mismo y por mi lucho, lealtad te debo a ti misma y por ti lucho… mucha lealtad le debo a este amor que siento por ti y por el lucharé hasta que te des cuenta que no hacen falta cárceles para mantener un amor cautivo, para rendirse a las mieles que destila el calor de un abrazo de amor, un beso apasionado, una caricia sutil de la que emanen los efluvios de una promesa eterna.
Se me olvidaba, tienes dueño…
Que sabe luchar por ti, que como ogro al fin saca sus garras a la menor amenaza de que alguien sea capaz de arrebatarle a su presa.
Y estoy triste y estoy rabioso por la impotencia de no tenerte y ver como el es tu dueño y señor y amenaza y grita y ruge… pero….
¿Te profesa el ogro, el mismo fiero amor con que defiende lo suyo, o sea tu? ¿Te trata tu ogro con ternura de amantes, con dulzura de iguales? ¿Princesa, Diosa, niña bonita, mi linda, mi amor, eres feliz? Se que tienes dueño.. ¿Pero eres feliz?
Se que tienes dueño, no se me puede olvidar…
Podrá tu dueño infligirme más dolor que el de amarte y no tenerte.
Mi orgullo, bonita, es un papel arrugado en el bolsillo de mi pantalón, el que una vez leí, el que una vez fue mi mapa y mi guía… el que ahora, me pesa, siento la molestia de tenerlo preso y vejado.. Pero mi orgullo Diosa mía, es pequeño en comparación con la devoción y el amor que te tengo, es mínimo ante la esperanza de que te des cuenta que te amo y que por ti estoy aquí, leyéndote, bebiéndote en cada palabra que escribes… queriéndote.
¿Mi orgullo? No bonita, contigo no hay orgullos, para ti es solo amor y fe en que me amaras algún día y orgullosos juntos viviremos este amor.
Darío.